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Durante los seis primeros años de vida el cerebro infantil tiene un potencial que no volverá a tener. Esto no quiere decir que debamos intentar convertir a los niños en pequeños genios, porque además de resultar imposible, un cerebro que se desarrolla bajo presión puede perder por el camino parte de su esencia. Este libro es un manual práctico que sintetiza los conocimientos que la neurociencia ofrece a los padres y educadores, con el fin de que puedan ayudar a los niños a alcanzar un desarrollo intelectual y emocional pleno. «Indispensable. Una herramienta fundamental para que los padres conozcan y fomenten un desarrollo cerebral equilibrado y para que los profesionales apoyemos nuestra labor de asesoramiento parental.» LUCÍA ZUMÁRRAGA, neuropsicóloga infantil, directora de NeuroPed «Imprescindible. Un libro que ayuda a entender a nuestros hijos y proporciona herramientas prácticas para guiarnos en el gran reto de ser padres. Todo con una gran base científica pero explicado de forma amena y accesible.» ISHTAR ESPEJO, directora de la Fundación Aladina y madre de dos niños «Un libro claro, profundo y entrañable que todos los padres deberían leer.» JAVIER ORTIGOSA PEROCHENA, psicoterapeuta y fundador del Instituto de Interacción «100% recomendable. El mejor regalo que un padre puede hacer a sus hijos.» ANA AZKOITIA, psicopedagoga, maestra y madre de dos niñas

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La primera infancia importa para cada niño

Desarrollo en la primera infancia
UNICEF/UN032017/LeMoyne

Desafío

Más rápido de lo que habíamos pensado: los primeros años de la vida del niño sientan las bases de todo su crecimiento en el futuro

Durante los primeros años de vida, y en particular desde el embarazo hasta los 3 años, los niños necesitan nutrición, protección y estimulación para que su cerebro se desarrolle correctamente. Los progresos recientes en el campo de la neurociencia aportan nuevos datos sobre el desarrollo cerebral durante esta etapa de la vida. Gracias a ellos, sabemos que en los primeros años, el cerebro de los bebés forma nuevas conexiones a una velocidad asombrosa, según el Centro para el Niño en Desarrollo de la Universidad de Harvard, más de 1 millón cada segundo, un ritmo que nunca más se repite.

Durante el proceso de desarrollo cerebral, los genes y las experiencias que viven —concretamente, una buena nutrición, protección y estimulación a través de la comunicación, el juego y la atención receptiva de los cuidadores— influyen en las conexiones neuronales. Esta combinación de lo innato y lo adquirido establece las bases para el futuro del niño.

Sin embargo, demasiados niños y niñas se ven privados de tres elementos esenciales para el desarrollo cerebral: “comer, jugar y amar”. En pocas palabras, no cuidamos del cerebro de los niños de la misma manera en que cuidamos de sus cuerpos.

Si cambiamos el comienzo de la historia, cambiamos la historia entera

Raffi Cavoukian, cantante y fundador del Centre for Child Honouring de Canadá

Son varios los factores que determinan por qué algunos niños reciben la nutrición, la protección y la estimulación que necesitan, mientras que otros se quedan atrás. La pobreza es un factor común de la ecuación. En los países de ingresos medianos y bajos, 250 millones de niños menores de 5 años corren el riesgo de no alcanzar su potencial de desarrollo debido a la pobreza extrema y al retraso del crecimiento.

A menudo, los niños más desfavorecidos son los que menos posibilidades tienen de acceder a los elementos esenciales para un desarrollo saludable. Por ejemplo, la exposición frecuente o prolongada a situaciones de estrés extremo —como en casos de abandono y maltrato— puede activar sistemas de respuesta biológica que, sin la protección adecuada de un adulto, causan estrés tóxico, el cual puede interferir en el desarrollo cerebral. A medida que el niño va creciendo, el estrés tóxico puede acarrear problemas físicos, mentales y conductuales en la edad adulta.

Por su parte, el conflicto y la incertidumbre también pueden resultar decisivos, ya que los niños menores de 5 años en zonas afectadas por conflictos y Estados frágiles están expuestos a riesgos de calado para su vida, su salud y su bienestar.

Los descuidos y la inacción tienen un alto precio y comportan consecuencias a largo plazo para la salud, la felicidad y las capacidades para obtener ingresos cuando estos niños alcanzan la edad adulta. También contribuyen a perpetuar los ciclos internacionales de pobreza, desigualdad y exclusión social.

Pese a que son esenciales, los programas para niños y niñas en la primera infancia siguen careciendo ampliamente de financiación, y su ejecución es deficiente. La inversión pública en el desarrollo del niño en la primera infancia es escasa. Por ejemplo, en 27 países de África Subsahariana en los que se llevó a cabo una evaluación, en 2012 solo se destinó el 0,01% del producto nacional bruto a la educación preescolar.

Asimismo, gran parte de la población no es consciente de la importancia de los primeros años de vida y no exige políticas, programas ni financiación al respecto.


El desarrollo cerebral de tu bebé

Datos clave

Solución

Los cerebros en rápido crecimiento necesitan políticas favorables a las familias y entornos que les permita seguir adelante

Buenas noticias: una intervención adecuada en el momento adecuado puede reforzar el desarrollo, interrumpir ciclos intergeneracionales de desigualdad y brindar a cada niño un comienzo justo en la vida.

En los bebés nacidos en situaciones de privación, las intervenciones tempranas, en el período en que su cerebro se desarrolla rápidamente, pueden invertir los daños y ayudarlos a desarrollar una mayor resiliencia. En el caso de los niños con discapacidad, consisten en garantizar su acceso a los servicios individuales, familiares y comunitarios disponibles para todos los niños, así como a programas que aborden sus necesidades específicas.

Podemos apoyar el #DesarrolloEnLaPrimeraInfancia (#EarlyChildhoodDevelopment) mediante la ampliación de los programas existentes, particularmente por lo que respecta a los servicios de salud. Por ejemplo, según la serie de The Lancet, solo costaría 0,5 dólares de los Estados Unidos más al año por persona añadir a un paquete integrado de servicios de atención maternoinfantil de salud y nutrición dos servicios de cuidado cariñoso y sensible a las necesidades de los niños.

Cada vez que un padre o una madre se dirige a su hijo pequeño, éste recibe un estímulo y reacciona. Se forman conexiones cerebrales

Dra. Pia Rebello Britto, neuróloga, asesora superior de UNICEF para la primera infancia

Gracias a la existencia de datos científicos convincentes y a la labor sostenida de promoción, los Gobiernos y la sociedad están empezando a darse cuenta de que la inversión en los primeros años de vida de los niños y las niñas es esencial. En 2015, el desarrollo del niño en la primera infancia se incluyó en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con lo que se reafirmó su creciente importancia en la agenda internacional para el desarrollo. Estos progresos se basaron en iniciativas anteriores que lograron que el desarrollo en la primera infancia se incluyera en la Convención sobre los Derechos del Niño, que afirma que cada niño tiene derecho a desarrollarse “en la máxima medida posible” y reconoce “el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social”.

Fuente: https://www.unicef.org/es/desarrollo-de-la-primera-infancia

«Para integrar la educación emocional en tus hijos, primero tendrás que hacerlo en ti. Solo de esta manera les proporcionarás las herramientas necesarias para conocer sus emociones, superar con resiliencia las adversidades, ser asertivos, respetarse a sí mismos y a los demás, disfrutar de la vida y hacer de la positividad, el respeto y la empatía piezas clave en sus relaciones…

»Este es el camino que emprenderás con este libro que he escrito con todo mi amor, profesionalidad y experiencia, tras ayudar durante años -y seguir haciéndolo- a miles de familias y profesionales a generar su propio cambio.»
Tania García

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Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Educación proclamado por las Naciones Unidas, la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) reclama que se revise el currículo de la educación infantil por estar obsoleto.

En palabras de Juan Sánchez Muliterno, presidente de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) La educación de la primera infancia está cobrando una importancia muy grande debido a los estudios de las neurociencias al demostrar que los primeros años de la vida van a ser fundamentales en la vida adulta del niño”.

En España, la totalidad de los partidos políticos han afirmado su compromiso con la escolaridad en la etapa 0-3 y han anunciado la universalización de la educación desde el mismo momento de su nacimiento. Ahora bien, desde AMEI-WAECE alertan “no solo hay que universalizar la educación infantil, sino hay que “revisar” como llevarla a cabo”. Y van más allá.

Para esta asociación que tiene mas de 40.00 seguidores en toda España, profesionales trabajando tanto en el primer como en el segundo ciclo de la educación infantil “uno de los puntos fundamentales a revisar son los currículos ya que los currículos oficiales que regulan la educación están totalmente obsoletos al tener sus orígenes en la promulgación de la LOGSE en el año 1990. La última “ligera modificación”, a nivel estatal, data del 2006.

A lo largo de las dos últimas décadas la neurología nos está enseñando como aprenden los niños, cosa que en el 2006 se desconocía, con lo cual es fundamental y necesario elaborar un nuevo currículo que se adapte al momento actual y sirva de apoyo para que los maestros lo apliquen a sus aulas al objeto enriquecer la educación de los más pequeños y que así sirva la educación de los más pequeños para preparar futuros ciudadanos más aptos que los actuales.

Su objetivo es elaborar un documento que proponer a las administraciones educativas de cara a la ya anunciada Reforma Educativa basado en la opinión, tanto de expertos de reconocido prestigio, como de maestros que trabajan cada día en sus aulas y que son los que mejor conocen la realidad.

El “papel esencial” de la educación en la primera infancia.

Para el presidente de esta asociación, hay una “clara falta de compromiso por parte de las instituciones hacia la educación infantil” y reclama “mayor implicación política a todos los niveles para que todos los niños y niñas puedan acceder a una educación de calidad desde la primera infancia”.

Según Juan Sánchez Muliterno, “la primera infancia es una de las fases más importantes e influyentes en la vida de cualquier niño, especialmente durante los primeros 1.000 días”. En esta etapa se instauran las bases fundamentales del desarrollo de la personalidad, se conforman los hábitos, habilidades, conocimientos y capacidades que se desarrollarán y perfeccionarán en las sucesivas fases de la vida de cada niño.

Con más de 25 años de experiencia en este ámbito, AMEI-WAECE mantiene que “no existe una planificación estratégica sobre la educación infantil pese a las numerosas conclusiones en esta materia de distintos organismos internacionales”.

Por citar algún ejemplo, desde la resolución de la UNESCO durante la Conferencia Mundial sobre Educación de 1990 en la que se concluyó que el aprendizaje comienza con el nacimiento, hasta la reciente declaración de los principales líderes mundiales durante el G-20, denominada Iniciativa para el Desarrollo de la Primera Infancia y que prioriza la inversión en Desarrollo Infantil Temprano (DIT), “no se han producido cambios significativos en la educación infantil que proporcionen a todos los niños la oportunidad de alcanzar la plena realización de sus derechos y capacidades”.

En España, “este debate no se ha producido porque salvo algunos, y muy contados movimientos de renovación pedagógica, todavía no se ha planteado en profundidad. Los partidos políticos están más por la labor de ampliar la educación obligatoria en ciclos superiores antes que en etapas tempranas”, aseguran desde AMEI-WAECE.

La psicóloga Elvira Sánchez-Igual, responsable de comunicación de AMEI-WAECE, sostiene que “recientes investigaciones en el campo de la neurociencia han demostrado que el 80% de los cerebros se desarrollan desde las primeras etapas de la gestación y hasta los tres años, por lo que este período representa la base fundamental de todo el aprendizaje posterior”.

Otros estudios, como el del Premio Nobel en Ciencias Económicas James J. Heckman, aseguran que las sociedades pueden llegar a obtener un retorno de hasta 17 dólares por cada dólar invertido en educación temprana.

Además, Sánchez-Igual recuerda los objetivos marcados en la Agenda mundial 2030 de Educación de UNESCO, que en lo relativo al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 “insta a los Gobiernos a velar por que todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y a una enseñanza preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza primaria”.

Fuente: https://www.ddonosti.info/los-maestros-exigen-revisar-el-curriculo-de-la-educacion-infantil/

Una guía para ayudar a los niños a tener autodisciplina, ser responsables, colaborar y saber resolver sus problemas.

En sus páginas los padres podrán descubrir cómo: salvar las barreras comunicativas; poner fin a las luchas de poder; evitar los peligros de los elogios; transmitir su mensaje de amor; centrarse en las virtudes, no en los defectos; conseguir que los niños reparen sus errores sin perder su dignidad; enseñar a los niños no qué pensar, sino cómo pensar; obtener colaboración, tanto en casa como en clase; superar la dificultad especial que plantean las malas conductas durante la adolescencia.

Millones de niños se han beneficiado ya de los consejos de este libro, que incluye decenas de historias reales sobre cómo aplicar la disciplina positiva.

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Un estudio encuentra que más actividad física, menos televisión, más frutas y verduras y suficientes horas de sueño disminuyen el riesgo de obesidad

Qué complicado es hablar de alimentación. Pocos asuntos nos separan tanto. Nos incomodan tanto. Nos tocan tanto. Comer es un una necesidad fisiológica, lo es, pero también es un acto social, cultural y hasta emocional. Comer no es solo comer. Más complejo es el asunto cuando la alimentación se refiere a la infancia. Cuántos miedos, cuántos mitos, cuántas dudas. O no. Depende. Quizás hacemos complejo algo que no lo es tanto. O quizás no le damos la importancia que tiene. ¿La tiene?

Un estudio reciente, en el que han participado varias investigadoras españolas, ha tratado de analizar el impacto de los comportamientos de estilo de vida en la primera infancia sobre la obesidad y el riesgo cardiometabólico en niños sobre la base de los resultados del estudio de cohorte de nacimiento INMA. Se han analizado los cinco estilos de vida para tener un patrón más saludable: practicar más actividad física, dormir las horas suficientes, comer más alimentos de origen vegetal, comer menos alimentos ultraprocesados y ver menos horas de televisión. La principal conclusión es que aquellos niños y niñas que tenían estilos de vida más saludables mostraban menos posibilidades de tener obesidad en edades más tardías. “Parece obvio pero no es tan fácil”, dice Dora Romaguera Bosch, investigadora de ISGlobal y CIBEROBN, y una de las autoras del estudio. Su reflexión se traduce en cifras. Por ejemplo, según la OMS, si se mantiene la tendencia actual, el número de lactantes y niños pequeños con sobrepeso aumentará en el mundo a 70 millones para 2025. En España, según el informe El estado mundial de la infancia 2019: alimentación y nutrición, elaborado por Unicef, el 35% de los niños y jóvenes entre ocho y 16 años tienen exceso de peso: un 20,7% de ellos padecen sobrepeso, y un 14,2% obesidad. La clase social y el nivel socioeconómico influyen en las cifras: según el estudio NCD Risk Factor Collaboration de 2017, España se sitúa entre los países de la OCDE con mayor porcentaje de sobrepeso infantil y adolescente.

MÁS INFORMACIÓN

Menos pantallas, más movimiento

Sílvia Fernández, dietista-nutricionista en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y otra de las autoras del estudio que ha analizado el impacto de los comportamientos de estilo de vida en la primera infancia, señala que de los cinco estilos de vida que han analizado de forma independiente, hay uno que tiene mayor relevancia: pasar el menor número de horas delante de la televisión en edades tempranas. “El tema de las pantallas y el uso abusivo del móvil es un problema de adultos que los niños ven e imitan”, explica la investigadora. La experta lamenta que el estilo de vida actual sea la causa de que cada vez los niños jueguen menos en la calle y parques, y pasen más tiempo en casa haciendo actividades sedentarias.

Y es que, como recomienda la Asociación Española de Pediatría (AEP), a los niños y niñas no se les debería dar la opción del uso de pantallas hasta al menos los dos años, y de los dos a los cuatro lo recomendable sería limitar su uso a un máximo de una hora al día. En cuanto a la actividad física, la OMS marca en un mínimo de 60 minutos al día de actividad de intensidad moderada a vigorosa para los niños y jóvenes de cinco a 17 años. “La actividad física por un tiempo superior a 60 minutos diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud”, añaden. El uso excesivo de pantallas no solo limita el movimiento, también afecta a las horas de sueño. Según recomienda la National Sleep Foundation, los niños de entre seis y 13 años deberían dormir de nueve a 11 horas diarias, de ocho a 10 los niños y niñas de 14 a 17 años. ¿Cuántas horas de ese sueño se llevan las pantallas?

“Todos los factores están interrelacionados y afectan a nuestra salud de forma global. Hace falta mucha educación e información a la ciudadanía, pero también intervenciones a nivel poblacional para mejorar estos hábitos”, apunta Sílvia Fernández. Es por esto por lo que considera que los resultados del estudio en el que ha participado son de especial interés: “Indican que las campañas e intervenciones para promocionar los hábitos saludables deberían ser multifactoriales (incluir actividad física, alimentación y también cuestiones como el sueño o ver la televisión), y que deberían tener en cuenta que los hábitos se adquieren a edades tempranas”.

Otro dato: la mayoría de niños y niñas que padezcan exceso de peso al llegar a la adolescencia, tendrán sobrepeso u obesidad al llegar a la edad adulta. ¿Es la obesidad en la infancia un determinante de la salud futura? Según la investigadora Sílvia Fernández cada vez se dan más casos de niños con enfermedades propias de la edad adulta asociadas a la obesidad, tales como la hipertensión arterial o la diabetes tipo 2. La cuestión no es solo que se den estas enfermedades en la infancia sino como los hábitos que adquiramos en las primeras etapas de la vida van a condicionar nuestro futuro. “A modo de ejemplo, un niño de cuatro años que no haya probado el brócoli podrá comerlo de mayor pero probablemente tratará de evitarlo de su dieta porque no tiene el hábito de comerlo”, argumenta.

Por otro lado, aunque en general los estudios hablan de obesidad o sobrepeso se pueden tener unos hábitos de vida insanos y no presentar un exceso de peso. Explica Fernández que si se siguen comportamientos insanos a lo largo de toda una vida es posible que en un principio no se tenga obesidad pero sí muchas papeletas para padecer obesidad –o cualquiera de las enfermedades asociadas– a lo largo de la vida. “Más allá de la obesidad general, se puede presentar adiposidad o incluso mayor presión arterial, como indican nuestros resultados (el consumo de ultraprocesados o de menos frutas y verduras tiene mayor efecto sobre la presión arterial que sobre el índice de masa corporal), pero aun así es perjudicial. Se puede tener un peso adecuado (no presentar ni sobrepeso ni obesidad) , pero tener mayor riesgo cardiometabólico”, insiste.

La familia: clave en la adherencia a un estilo de vida saludable

Decía el dietista-nutricionista Julio Basulto en una entrevista que en la alimentación de nuestros hijos e hijas no se trata de “imponer”, sino de “incorporar dentro de casa un patrón de dieta sana para que nuestros hijos aprendan con el ejemplo”. Y citando a Margaret Chan, la exdirectora general de la Organización Mundial de la Salud, para recordaba que “ninguno de los factores que determina la obesidad infantil está bajo el control del niño”. En esta línea, Eva María Navarrete Muñoz, del Departamento de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández de Alicante y miembro de ISGlobal y CIBERESP, que también ha participado en el estudio del impacto del estilo de vida en la primera infancia, señala que el factor más determinante de la obesidad infantil es la obesidad de la madre y del padre, por lo que los estilos de vida compartidos en el hogar parecen ser un factor clave. ¿Es la clase social y económica determinante para poder asentar las bases de una vida saludable? Responde la investigadora que las madres y padres con niveles educativos más altos suelen tener estilos de vida más saludables, mientras que la obesidad afecta a las clases sociales más bajas. “Algunos estudios realizados recientemente en nuestro país como Heart Healthy Hoods han evidenciado que las conductas sobre estilos de vida dependen del barrio en el que vivimos. Se ha visto también que tener cerca de casa lugares para practicar actividad física consigue que hagamos más actividad física o tener más quioscos de dulces cerca de los coles de los niños y niñas hace que tengan una peor dieta. Desde ISGlobal participamos en varios estudios sobre cómo el diseño de las ciudades influye en nuestros estilos de vida y en nuestra salud”.

Dado que los hábitos de vida saludables en niños dependerán de los hábitos de sus padres, la educación de la familia es clave. Sin embargo, no basta con ofrecer información o formación, el entorno también debería ser más “amigable” para facilitar el mantenimiento de un estilo de vida sano. “Tener un estilo de vida más saludable o menos depende de muchas cosas: de las políticas públicas de alimentación, de la educación en el colegio, de lo que la industria quiera, de los programas que se lancen para fomentar la actividad física, del barrio en el que vivas, del país donde hayas nacido o de la educación de tu entorno. Depende incluso de la publicidad que nos rodea. Es difícil pero no imposible: en lo individual tenemos mucho que hacer para cambiar cómo y cuánto queremos vivir”, explica Eva María Navarrete.

¿Qué podemos hacer para que nuestros niños y niñas disfruten de una infancia saludable? Dice Dora Romaguera que se le ocurren muchos ejemplos para mantener una vida saludable en la infancia: “Los niños deberían jugar más al aire libre en lugar de pasarse la tarde en casa mirando la tele o la tableta (aunque los padres nos veamos tentados a “desconectar el cerebro” infantil para poder adelantar tareas del hogar después del trabajo); merendar fruta en lugar de un zumo (aunque el zumo no se ponga malo y la fruta haya que cortarla y pelarla); y hacerlo todo antes (volver del trabajo, cenar) para poder irnos a dormir pronto: todo esto lo digo como madre y no como investigadora”. Tan fácil y tan difícil.

Fuente: https://saposyprincesas.elmundo.es

Los últimos 10 años han supuesto un reto constante para la paternidad. El torrente de información generado por medios de comunicación y redes sociales nos ha posicionado ante novedosas situaciones que, por lo general, hemos afrontado de forma exitosa. Aprendiendo nuevos conceptos, adaptándonos a escenarios que ni siquiera conocíamos y, cuando no nos ha quedado otra, improvisando en busca de lo mejor para nuestros hijos. Mientras aguardamos los desafíos que traerá el futuro, queremos recordar con vosotros las principales tendencias en la crianza que han marcado la última década.

1. Implantación de la tecnología en el aprendizaje y el ocio

En una época caracterizada por el desarrollo de la robótica, las plataformas educativas se han convertido en valiosos aliados del ámbito escolar, donde sigue presente el debate sobre la idoneidad del móvil en las aulas. Por si fuera poco, en el entorno familiar hemos tenido que decidir el momento adecuado en el que permitir el uso de estos dispositivos por parte de los niños, así como controlar que su permanencia ante pantallas no sobrepasara el tiempo recomendado por los expertos.

2. Nuevos hábitos de alimentación

Cada vez estamos más concienciados a la hora de identificar qué alimentos son saludables y cuáles no tanto. Dar preferencia a aquellos que se obtienen mediante procesos sostenibles y no emplean sustancias perjudiciales como los pesticidas no solo contribuye a conservar el ecosistema, también incide beneficiosamente en nuestra salud.

La buena alimentación, entre las tendencias en la crianza
Elegir una alimentación sana para la familia es una de las tendencias en la crianza más de moda | Fuente: Unsplash

3. Importancia de la actividad física

Las autoridades sanitarias han redoblado sus advertencias sobre los peligros del sedentarismo. Tal y como recuerda la OMS, es necesario que los niños realicen alguna actividad física durante, al menos, una hora diaria. Algo que no solo se limita a la práctica de deportes sino que engloba cualquier “juego, desplazamiento, iniciativa recreativa o ejercicio programado, ya sea en el contexto familiar, escolar o comunitario”.

4. Aumento de las alternativas de ocio infantil

Aunque no debemos sobrecargar el tiempo libre de nuestros hijos, en los últimos tiempos ha surgido una variadísima oferta de propuestas lúdicas para todos los gustos. Desde clases de teatro a partir de edades tempranas hasta talleres de la más diversa índole, pasando otros novedosos conceptos como los escape rooms o los parques infantiles de aventura.

5. Cambio en los hábitos vacacionales

La mejoras en la interconexión de las distintas partes del mundo y las posibilidades que ofrecen los actuales catálogos de viajes han multiplicado nuestras opciones a la hora de viajar. Además, Internet nos brinda una ocasión única para informarnos de cada destino y reservar, en su justa medida, una parte de las vacaciones y actividades pensadas para los niños.

6. Concienciación ecológica

Cada vez son más las familias que llevan a cabo hábitos de consumo responsables e intentan minimizar su impacto ecológico. Hacer partícipes a nuestros hijos de estas actitudes desde que son pequeños nos acerca un paso más a un futuro en el que predominen, de una vez por todas, las políticas respetuosas con el medio ambiente.

7. Igualdad de género

Afortunadamente, las tareas y responsabilidades están cada vez más repartidas en cada hogar, donde también se tiende a educar bajo las mismas premisas independientemente del género. Es cierto que aún es frecuente observar juguetes e iniciativas lúdicas en cierta manera sexistas. Lo esencial, no obstante, es que los padres sepamos respetar las decisiones de los niños sin influenciar en las mismas.

La igualdad de género es otra de las tendencias en la crianza
Una de las tendencias en la crianza de la última década es no condicionar a los niños por su género | Fuente: Unsplash

8. Ausencia de límites y sobreprotección

No todas las tendencias en la crianza que han marcado la última década son positivas. En los últimos tiempos hemos sido testigos de numerosos casos de conductas infantiles agresivas, tanto en el contexto escolar como en el familiar. Saber marcar los límites, dialogar y no sobreproteger son, según los expertos, las claves de la crianza desde las primeras etapas.

9. Uso responsable de las redes sociales

Muchas veces, nosotros somos los primeros que no actuamos de la forma adecuada en las redes sociales. Sin embargo, los riesgos que conlleva su uso irresponsable ha convertido el aprendizaje en torno a las mismas en una asignatura clave para la paternidad. Problemas tan recurrentes como el ciberbullying o el sexting pueden ser evitados si los menores están debidamente informados.

10. Sustitución de la televisión por otros dispositivos

Con el paso de los años, la televisión ha dejado de ser el punto de unión del hogar. Se ha convertido en algo normal que cada miembro de la familia consuma sus propios contenidos en dispositivos y ubicaciones diferentes. Desde luego, hay tiempo para todo pero, además de divertido, ver una película o leer un libro con los niños e intercambiar impresiones sobre la experiencia es beneficioso para su aprendizaje.

11. Cambios en el comportamiento sexual durante la preadolescencia

Otra de las tendencias en la crianza que han marcado la última década tiene que ver, por desgracia, con peligrosas conductas de índole sexual entre los menores. Desde algunas totalmente desaconsejables como la introducción prematura a la pornografía hasta otras de extrema gravedad como el acoso o las agresiones, donde los casos de conductas delictivas grupales no dejan de aumentar. La solución para los psicólogos especializados en este terreno pasa por acciones educativas desde cortas edades.

12. Influencia de celebrities y youtubers en la crianza

Escoger el nombre del bebé que está por venir o aconsejar a nuestros hijos cómo vestir en función de lo que hacen los famosos depende de los gustos de cada uno. En cambio, en cuanto a las decisiones sobre cómo cuidarlos y educarlos, debemos asegurarnos de que están alineadas con las recomendaciones de los profesionales acreditados en cada ámbito.

Consejos sobre tendencias en la crianza
Debemos descartar tendencias en la crianza que no estén basadas en la opinión de profesionales | Fuente: Unsplash

13. Exceso en la celebración de eventos para niños

Disponer de la atención de los adultos es esencial para los niños, de la misma manera que lo es el saber no excederse. Una celebración en una fecha señalada, con sus correspondientes regalos, junto a la familia y amigos es algo positivo. Pero colmarlos de obsequios y privilegios sin motivo es perjudicial para su transición a la vida adulta.

14. Hiperestimulación y presión durante la infancia

La obsesión por que nuestros hijos no se aburran y estén siempre ocupados a veces nos lleva a saturarlos de actividades extraescolares, una posibilidad que no tiene nada de malo si se realiza de forma moderada. De hecho, actualmente existe una gran variedad de elecciones, tanto en el contexto deportivo como en otros. Lo que siempre hemos de preservar, en base a las indicaciones de los expertos, es un tiempo para el juego libre, muy provechoso de cara a la consolidación de las habilidades de un individuo.

15. Preocupación por la inteligencia emocional de nuestros hijos

Cualquier niño, sin excepción, precisa sentirse escuchado, entendido, ayudado y tenido en cuenta. Aunque cada uno tenga un carácter diferente, los padres debemos atender sus necesidades emocionales para que crezcan en un ambiente saludable. Dialogar y considerar sus opiniones, pese a que podamos no estar de acuerdo y rebatirlas, los ayudará a desenvolverse satisfactoriamente en su vida adulta.

Fuente: https://saposyprincesas.elmundo.es

El pasado jueves día 23 de Enero ofrecimos un taller muy interesante sobre límites.

Os dejamos unos recursos visto en el taller.

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El juego es aprendizaje. Sobre uno mismo, sobre la realidad circundante. También sobre la relación con los demás, la autoregulación y la gestión del conflicto. Pero para ser todo esto, el juego necesita una condición de partida: confianza. Todo esto lo convierte en una herramienta evolutiva fundamental.

El juego en la etapa 0-6 no es una actividad unívoca, ni mucho menos. Es algo que cambia, evoluciona con el tiempo (con muy poco tiempo) y pasa de ser una actividad en la que, principalmente, la criatura está conociéndose a sí misma a ser una actividad que desarrolla el conocimiento sobre el otro y sobre cómo nos relacionamos con los demás.

Alicia Vallejo, José Luis Linaza y Elena Lobo fueron las personas encargadas de conducir la conversación el pasado viernes en la mesa redonda ‘Conversatorio sobre e juego’ desarrollada en la Universidad Autónoma de Madrid que llenó a última hora de la tarde el salón de actos de la Facultad de Formación del Profesorado. Una mesa redonda organizada por la Plataforma en Defensa del 0-6 de la Comunidad de Madrid, representada por Alicia Alonso, una de sus integrantes.

Junto a Alonso, también intervino Blanca Azanza, presidenta del colectivo Ameigi. Tanto este como la Plataforma y la Junta de Portavoces de Educación Infantil 0-6 llevan tiempo desarrollando un trabajo conjunto que se ha materializado en un documento de propuestas que quieren lanzar a los partidos de la Asamblea de Madrid con las reivindicaciones del colectivo de educadoras de esta etapa. Azanza, además de presentar el documento, insistió en la importancia de considerar el 0-6 una etapa educativa y no asistencial, un momento en el que se colocan los cimientos. «La administración no se está preocupando porque los niños tengan la educación que merecen, de calidad, por la que luchamos».

Definir qué es juego es y será la primera dificultad. ¿Es un aprendizaje sobre uno mismo? ¿sobre la relación con el otro? ¿una enseñanza de qué es y cómo funciona la realidad que rodea a las criaturas? ¿una simple diversión? En realidad es un poco de todo eso. Dependiendo de la edad. «El juego es elemento de comprensión de quién soy yo y el otro. Qué puedo hacer y qué no. Aprendo sobre mí y sobre los demás. Y necesito esa experieancia», resumía Alicia Vallejo.

El juego, de un modo u otro, es un acercamiento de las criaturas de 0 a 6 años a la realidad. Primero a sí mismas (quién soy, cuáles son mis límites, qué soy yo y qué las cosas con las que juego), pero también es una herramienta que me acerca al conocimiento del funcionamiento de «la vida real» y, en mucha medida, de las relaciones con los demás. Por que si en algo estaban de acuerdo los tres ponentes es en el hecho de que no hay juego sin conflicto con el otro. También, claro, dependiendo de la edad.

Y este conflicto enseña a las personas a esas edades mucho sobre autorregulación, sobre cómo y con quién se relacionan en el momento de jugar, sobre los límites entre uno mismo y las cosas con las que juega.

También esán de acuerdo en una condición básica e inicial para poder jugar, la seguridad. Hace falta que niñas y niños se encuentren en un espacio seguro, delimitado por unos adultos que les dan todo aquello que necesitan, que cuidan y protegen. Elemento básico para que las criaturas puedan realizar esta actividad con confianza. «La condición para jugar es que alguien se ocupe de proteger, de la comida, de la temperatura», aseguó Linaza. «Solo puedes jugar cuando hay un espacio de confianza con las personas con las que te relacionas», insistía Alicia Vallejo. «El juego es una relación y la complicidad es importantísima».

Aunque para Vallejo, el juego no es algo que practiquen demasiado los niños y niñas. Para esta educadora, la actividad principal que se desarrolla en estas edades es la exploración (de uno y del entorno), algo volitivo. Mientras que el juego, como el arte, es algo emocional, afectivo. Para esta educadora «la exploración nace de la emoción de la curiosidad. Mientras que el juego y el arte nacen del asombro. No busco la explicación, entro en una situación de sensibilidad estética diferente del conocimiento del mudo».

Para Vallejo, igual que a jugar se aprende de los mayores, es necesario que estos creen el ambiente idóneo para el juego. Y esta preparación tiene que ver con crear confianza, está basada en la relación de la persona adulta con el grupo. El clima de confianza es el que genera las posibilidades de que haya espontaneidad en un momento determinado.

El conflicto

Otro de los elementos difícilmente discutible que lleva aparejado el juego es el conflicto. Elena Lobo insitió en esta características. Para esta psicóloga, el conflicto dentro tiene un papel principal en el aprendizaje de la socialización y que traducen «la necesidad de autoafirmación y el interés por el otro, por jugar con él». En cualquier caso, afirmó que «no hay juego sin conflicto, como no hay vida sin conflicto».

Para ella, el conflicto dentro del juego también sufre una evolución, como la propia acción de jugar, a lo largo del tiempo. Mientras que los bebés hasta los 10 meses tienen conflictos con la posesión de cosas relacionado con «la dificultad de las criaturas de saber dónde empiezan y acaban» ellas mismas, «a partir del 2º año, la naturaleza del juego cambia y predomina el juego de ficción; juegan con la realidad, a ‘como si… ‘, cogen la vida, la realidad, la manejan; vamos a perseguirnos como si nos odiáramos pero jugamos».

Es en esta relación con el otro en la que las criaturas siguen afirmándose a ellas mismas, pero ahora quieren realizar la actividad con otras. Y entonces surgen los conflictos. «Que sean capaces de resolverlos por sí mismos supone un paso enorme en la socialización».

En este sentido, Lobo aseguró que el grupo en el que se encuentra la niña o el niño también tiene un papel fundamental. A partir de los dos años, «el grupo empieza a ser un ente con cierta vida propia y uno tiene que conocer su papel en él».

Eso sí, no existen recetas (como en casi cada) sobre qué debe hacer la educadora ante una situación conflictiva. Lo primero, conocer muy buen a cada criatura y al propio grupo. En cualquier caso, según Elena Lobo, el conflicto debe resolverse en el momento en el que se produce, poco puede hacer alguien desde fuera sin ese conocimiento previo fundamental. Y este conocimiento pasa por las condiciones de trabajo de quienes están con las criaturas: tener tiempo, calma y un nivel de estrés no demasiado elevado que permita un mínimo de reflexión antes de la acción.

Alicia Vallejo abordó también la cuestión de la intervención adulta en el conflicto entre iguales para asegurar que lo suyo es intervenir lo menos posible. «Yo no intervengo en el conflicto entre iguales porque lo tienen que resolver ellos y, a veces, lo hacen mejor que yo», aseguró.

Fuente: eldiariodelaeducacion.com

Hoy en Mallorca celebramos una de las festividades más esperadas y emocionantes de la isla.

Una noche mágica que nuestros hijos acabarán celebrando a lo largo de sus vidas.

Te contamos los órigenes de esta fiesta,
Santo protector de la peste. Aunque su veneración era algo anterior, en el siglo XVI desembarcó en Palma un presbítero de Rodas que huía de la Guerra del Turco. Llevaba consigo una reliquia de San Sebastián. Cuando decidió dejar la Isla, se desencadenó un gran temporal, que iba creciendo a medida que se planteaban alejarse de la costa. Este hecho se interpretó como que las reliquias debían de quedarse en la Ciudad. Además se le atribuye un carácter milagroso, ya que coincidió con el final de la peste. A partir de ahí se creó una cofradía dedicada al Santo y se iniciaron los trámites para oficializar su patronazgo. 

Durante la víspera se encienden hogueras y los demonios danzan haciendo las delicias de los niños más valientes. Residentes y turistas pasean en Palma donde se ubican las hogueras para que se puedan usar como barbacoas. La jornada se ameniza con conciertos y talleres dirigidos a todos los públicos.

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